La lluvia todavía no ha parado y estoy en mi casa, todo solo. No estoy consciente de cómo pasa el tiempo. Oigo la lluvia que todavía no ha parado, pero no supongo que el cielo está llorando para mí, en este estado mío no puedo ser presuntuoso. La lluvia hace sonidos solamente cuando un coche pasa; es como sé que está todavía lloviendo, que hay otras personas fuera, aunque ninguna de ellas me conoce. Delante de este ordenador estoy sentado, solo, no como las gotitas que están cayendo del cielo gris, del cielo que no es capaz de sentirse solo exactamente porque es el único cielo. Nunca había otro cielo que le había querido y después le ha dejado. El sentimiento de soledad no existiría si no hubiera alguien que había dado el sentimiento de acompañamiento anteriormente. Aquí estoy sentado en una habitación que antes, por mucho tiempo, tenía otra persona, otra voz, otras sonrisas, otras respiración que la mía. Ahora oigo solamente la lluvia cuando está acompañada por unos coches, oigo solamente el sonido de mi teclado. Pero no hay otra voz, no hay el calor de otra persona, no hay el olor de su cuerpo, ni su contacto.
Las gotitas fuera ya están silenciosas, como las lágrimas que no tienen sentidos y han perdido todos los brillos de esperanza.
sábado, 27 de diciembre de 2008
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